Confusiones en torno a la «actualidad» de las referencias bibliográficas

Confusiones en torno a la actualidad de las referencias

Dado que vivimos en un mundo en el que un teléfono celular fabricado hace cuatro años (y adquirido hace tres) puede ser considerado ya obsoleto (esté o no uno de acuerdo), parece lógica que haya también cierta demanda de actualidad en los contenidos y en la información que consumimos. De modo que, al momento de desarrollar un proyecto de investigación, es importante mantenernos atentos ante lo que se está haciendo y diciendo en torno a nuestro objeto de interés para que la aproximación sea lo más completa posible, considerando los últimos avances (o retrocesos, dependiendo del punto de vista) en el área.

Sin embargo, esta lícita exigencia de actualidad puede llevar a confusiones que, por cierto, se transmiten a veces como verdades irrefutables. Desde mi punto de vista, el problema es asumir que toda obra que se cite en un proyecto o informe de investigación debe ser «actual», lo que —como planteo a continuación— tiene serias implicaciones, más aún en el ámbito de las ciencias sociales.

La ilusión de actualidad

He escuchado a profesores y profesoras decir que las referencias bibliográficas deben ser lo más recientes posibles. En algunos casos, se habla de diez años hacia acá, en otros de cinco. A veces se citan las Normas APA para defender tal o cual cantidad de años. Sin embargo, nunca he logrado dar con un manual que obligue, de manera explícita, a citar exclusivamente textos que hayan sido publicados en un rango determinado de tiempo. (Por el contrario, lo que sí he constatado en algunas normativas es cierto recelo ante publicaciones demasiado recientes.)

Pero, en todo caso, si nos atuviéramos a tal exigencia, de igual modo los criterios para determinar esta «actualidad» siempre varían y, lo que es peor, no suelen tener una justificación lógica o fundamentada. Más aún, si nos fiamos de la fecha de publicación, esto no nos asegura la «actualidad» de las ideas allí contenidas, en tanto la fecha que se refleja (según las Normas APA y todos los estilos de referenciación que conozco) es el año en el que se edita y publica la obra consultada. En los pocos casos en los que podría tomarse la fecha de publicación para determinar la vigencia del texto sería en las revistas especializadas o en los trabajos académicos inéditos.

Obras originales y obras críticas

Apartando lo anterior, creo que la consecuencia más delirante de esta confusión metodológica es privilegiar el uso de autores exegetas por encima de los originales, inundando así los trabajos académicos de citas de citas e interpretaciones de interpretaciones que, si bien pueden ser útiles para orientar la comprensión de una obra, también suelen alterar (a veces tergiversar) el planteamiento original. De hecho, autores como Umberto Eco (1977) no recomiendan ni siquiera utilizar traducciones de los textos, ya que hay ya en la traducción una interpretación de lo dicho. Mucho menos, entonces, sería recomendable consultar las obras críticas en vez de las obras originales.

Además, si nos orientáramos por esta lógica de la «actualidad», tendríamos que dejar a un lado a autores considerados clásicos que en la ciencia en general y, particularmente en las ciencias sociales, constituyen el fundamento de los enfoques que asumimos hoy en día, por muy recientes que estos sean.

En fin, ya lo decía al comienzo, en el desarrollo de una investigación es indispensable que nos acerquemos a los antecedentes más cercanos (en tiempo y contexto) de nuestro objeto («estado del arte»). Esto responde a diferentes razones. Una de ella es que, de esta forma, evitamos descubrir lo que ya ha sido descubierto (a veces más de una vez). Pero esta regla no quiere decir que la referenciación de una obra vaya a estar condicionada por su fecha de publicación (que, además, termina siendo solamente un dato meramente editorial). Por el contrario, es importante que acudamos siempre que podamos a las bases de las teorías o perspectivas con las que trabajamos, lo cual seguramente nos llevará muy lejos en el tiempo pero permitirá enriquecer nuestros aportes.


La foto que acompaña el artículo es de Eneas de Troya (licencia CC BY 2.0).

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2 comentarios en “Confusiones en torno a la «actualidad» de las referencias bibliográficas”

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