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La Jovencita en Tiqqun (capital erótico y Ramos Allup)

No hay edad para verse afectado de juvenilitud, ni sexo que prohíba agregarse una piel de feminitud. (p.34)

LA JOVENCITA shelley-alexis-duvall-houston-7-luglio-1949

El impulso androcéntrico quizá nos lleve a pensarlo como un personaje exclusivamente femenino; sin embargo, la Jovencita no es una figura sexuada. El concepto aparece en el primer número de Tiqqun y hace referencia al «chulito de discoteca» tanto como a la single metropolitana workaholica; a la pequeña burguesa americanizada y su «familia de plástico», al «homo conectado-hinchado-empaquetado del Marais». La Jovencita somos todos, dice Castro Rey.

No quiere decir esto que sea inocente la elección del género gramatical femenino ni la referencia social-etaria. Según Tiqqun, es en los elementos tradicionalmente marginados donde la sociedad mercantil encuentra hoy sus «mejores sostenes»: «mujeres y jóvenes, en primer lugar; homosexuales e inmigrantes, después» (p.21). Así, la Juvenilitud y la Feminitud son asumidos como ideales reguladores del ciudadano-modelo luego de la Primera Guerra Mundial (pp.20-21). Nociones univocas («hipostasiadas, abstractas y recodificadas») de juventud y feminidad que homogeneizan (y vacían) la idea de ciudadanía, borrando toda especificidad de clase y etnia. La Jovencita siempre aparece en singular.

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Ya sea camarero, modelo, publicitario, ejecutivo o animador, la Jovencita vende hoy su «fuerza de seducción» como antaño se vendía la «fuerza de trabajo». (p.87)

La Jovencita tiqquniana tiene ciertas cercanías con la noción de capital erótico de Catherine Hakim. En ambas, la seducción es una forma de ejercicio de poder independiente del género del sujeto. Para Hakim «las personas dotadas de atractivo físico y social tienen una ventaja, una gracia» que les permite acceder a posiciones sociales privilegiadas: este activo es lo que ella llama capital erótico. Desde ese punto de vista podríamos decir (con Tiqqun) que la jovencitización se ha vuelto la clave para la acumulación de todos los capitales bourdessianos. La seducción como arma de guerra, antes reservada a las mujeres, se convierte así en un requerimiento social que se extiende (e impone) tanto al presidente de los Estados Unidos como al papa. Este capital de Hakim es la autonomización de la potencia erótica que se sintetiza, según Tiqqun, en el cuerpo de la Jovencita (y que llega a dominarla).

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Para la Jovencita, la seducción nunca tiene fin, es decir que la Jovencita llega a su fin con la seducción. (p.71)

El primero de los seis elementos que conforman el capital erótico de Hakim es la belleza. Sin embargo, como admite la autora, las ideas acerca de lo bello cambian «con las culturas, y con el tiempo». Por lo tanto, no se trata de atributos «naturales», sino de la gestión de estos para adecuarlos a la demanda dominante. Una gestión eficiente del cuerpo (vaciado de contenido), el ascenso de la Jovencita. Esto no significa una «dictadura de la belleza» en sentido estricto, sino más bien «la hegemonía del simulacro físico como forma de objetividad de los seres» (p.72).

La Jovencita gestiona su existencia en un mercado de valores. Lo importante para ella es «confirmar su valor», en tanto potencial de seducción en el mercado del deseo. Este «valor» latente en el cuerpo de la Jovencita es medido por la atracción que despierta y va en alza cuando incluye bienes escasos (como la belleza y el sex-appeal que, según la autora, tienden a escasear en cualquier economía). Por eso, para Hakim, se debe aprovechar la juventud tanto como se pueda: y por eso, en palabras de Tiqqun,«la Jovencita no envejece, se descompone» (p.50). Vale decir que, en la medida que se estrechan los parámetros valorados, es evidente que se asegura también el mantenimiento de los privilegios de grupos minoritarios.

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LA JOVENCITA Deive Garcés 2.JPG-733188

La Jovencita es ese fantasma que recorre los gimnasios, es la silicona, los biopolímeros, el Mister y el Miss Venezuela: esos prolíficos negocios enquistados en nuestra supuesta «identidad nacional». Pero, quizá de manera menos evidente, también la Jovencita está ahí en el ascenso al poder de figuras como Henry Ramos Allup. Hakim toma como ejemplo paradigmático de capital erótico, la eficiente gestión que llevó al poder a Barack Obama. No solo porque ve en él todos los elementos que conforman esa potencia de seducción, sino porque su mujer y sus hijas cumplen también con esos requerimientos implícitos. (En ese mismo sentido, hace unos años en México se criticó que una candidata a la Presidencia tratara de ocultar a su hija debido a su gordura, seguramente por el efecto que el cuerpo de su hija podría tener sobre su imagen).

El caso de Ramos Allup (hoy devenido casi un rockstar de la oposición venezolana) es curioso, en cambio, porque la figura de un hombre asociado con los viejos ideales patriarcales de autoridad parece contrarrestarse inadvertidamente con una familia que cotiza alto en el mercado del deseo. Su familia funciona así como catalizador erótico del anhelo de seducción, tanto como de modernidad, que en él no logra satisfacerse del todo. Porque la Jovencita es el cuerpo joven y «bello», pero también (o por eso mismo) el cuerpo moderno: cuerpo blanco (en un sentido echeverriano). Cuerpo felizmente colonizado. Aún cuando el racismo implicado en la obligatoriedad de la jovencitización es algo que se pasa de largo en Tiqqun y que (en su vocación prescriptiva y de autoayuda) probablemente no le importe demasiado a Hakim.

LA JOVENCITA - familia de Ramos Allup


Todas las citas textuales están tomadas de la edición de Acuarela Libros de Primeros materiales para una teoría de la Jovencita (todos los números de página señalados son de esa edición) que está disponible para su descarga en PDF. Hay también otra versión del texto en línea.

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4 thoughts on “La Jovencita en Tiqqun (capital erótico y Ramos Allup)

  1. manuel prada dice:

    Este artículo, altamente alienante, desfigurador de un proceso político que esta guiado por la violencia desde el gobierno, es la continua animación a explorar la cotidianidad como fatalismo sino me gusta, lo fatal como argumento merecedor del análisis shesperiano de hombre víctima del mismo hombre . Parece sobrio dependiendo del cristal que se le mire, si el agregamos la imagen de una de los falsos políticos como Chávez y su entorno aparece la realidad abismal del hombre estepario que se hunde en sus propios colmillos.

    Le gusta a 1 persona

    • Hola Manuel. Agradezco que siempre me leas y comentes; sin embargo, como otras veces, no coincido con tu lectura de lo que digo. Aquí en particular, no entiendo desde qué punto de vista el artículo es “desfigurador de un proceso político que esta guiado por la violencia desde el gobierno”. ¿De qué “proceso político” hablamos? A pesar de haber tomado como ejemplo una figura hoy relevante en la coyuntura político-partidista de Venezuela, mi intención no fue inscribir los planteamientos de Tiqqun en esa polarización maniquea, sino en la realidad venezolana como parte de un sistema global que la trasciende. Aunque es complicado no hacerlo, creo que es sano no llevar todo argumento al terreno de la confrontación chavismo-oposición. En todo caso, te recomiendo leer el texto que analizo para que puedas hacerte una opinión (crítica o no, contraria o a favor) bien fundamentada al respecto. Al final del artículo están dos enlaces desde donde lo puedes bajar. Gracias nuevamente por tu comentario y por leer. Un abrazo.

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    • CAP dice:

      Este artículo, altamente alienante, desfigurador de un proceso político que esta guiado por la violencia desde el gobierno….

      Salta a la vista que tus padres son hermanos y que nunca has oído hablar del plan condor, la doctrina Monroe… y si no desconoces nada de lo anterior, significa que eres el clásico cipayo cuya realización consiste en tomar el sol en Miami renegando de tu origen sudaca.
      Seguramente te gustaría que en Venezuela hubiera un proceso político edificante y pacifico como el colombiano donde en menos de de una década se han encontrado multitud de fosas comunes que suman más de CINCO MIL cuerpos.
      Obviamente de estos hechos, la gran prensa occidental no se ha hecho eco más que de forma marginal.
      ¿Te imaginas que ocurre en Venezuela? Sería la coartada perfecta (como el terrorismo, garantía para implantar la democracia representativa en Occidente) para que los marines intervengan en Venezuela. ¿Paranoia?
      No tanto como ésta

      http://www.bbc.com/mundo/ultimas_noticias/2015/03/150309_ultnot_eeuu_venezuela_sanciones

      BBC, nada sospechosos de maburristas-chavistas-arepanas que es como el resentimiento clasista apoda a los que hasta ayer no sabían leer, ni escribir.

      Me encantaría explayarme más pero ¿pa’que?.
      Suficiente milagro he obrado ya dándote existencia, cuerpo y forma (virtuales) a la Nada que eres.
      ¡Confluencia de nadas!

      Un saludo a los dos (tú y tu retraso).

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  2. Pingback: El cuerpo de la Jovencita (la biopolítica) – Pablo Caraballo

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