Notas sobre las fronteras de lo normal y el arte latinoamericano

“La bandera”, de Alexander Apóstol (de la serie Ensayando la postura nacional)

La sociedad es una máquina de producir fronteras. Fronteras que lo subsumen todo en reducciones binarias. El sexo es el primer instrumento de reducción y cercado. Principio de inteligibilidad social, somos en la medida en que hemos sido adscritos a un sexo único y estable. Pero la maquinaria no se agota en la asignación sexual. Uno nace feo o bonito, blanco o negro, rico o pobre. Hay cosas (y gentes) que pertenecen al reino de lo natural mientras que otras a lo artificial. Se es homosexual o heterosexual; y activo o pasivo. Normal o anormal. Se está sano o enfermo. Levantamos muros: se es nativo o extranjero. Una persona con doble nacionalidad no podrá ser presidenta. Un bisexual tampoco. En todo caso, la supuesta necesidad de las normas oculta la violencia que inflige sobre los cuerpos. Seguir leyendo “Notas sobre las fronteras de lo normal y el arte latinoamericano”

Guille y Belinda

―I―

“Las lesbianas no son mujeres”, afirma Monique Wittig al final de El pensamiento heterosexual. La frase se presta a muchas interpretaciones. Pero seguramente la más acertada sea aquella según la cual una mujer (o el mito de “la-mujer”) se define por una relación contractual con un hombre. Sin heterosexualidad no hay ni mujer ni patriarcado. Por lo tanto, en ausencia del “contrato social en tanto heterosexual”, y en un acto afirmativo de ruptura con éste, las lesbianas no son mujeres, en sentido estricto.

Las lesbianas rompen con la “obligatoriedad heterosexual” y allí reside su peligrosidad. Por eso ―dirá Adrienne Rich― la “existencia lesbiana” es sistemáticamente negada, relegándola a la clandestinidad o a las grietas de la superficie normalizada. Seguir leyendo “Guille y Belinda”

Diane y Fernando. Las leyes contra la norma

Desde cualquier punto de vista, Diane y Fernando son una pareja heterosexual. Sin embargo, en días recientes se ha sabido que el Registro Civil de Naguanagua (Edo. Carabobo) les negó el derecho a casarse porque tanto ella como él son transgéneros. Si las leyes venezolanas establecen que el matrimonio es una unión civil «entre un hombre y una mujer» (y Diane y Fernando lo son), ¿por qué la formalización de esta relación sería tan problemática? ¿Qué hace que esta unión sea imposible? Según Giovanni Piermattei (de Venezuela Igualitaria), hay razones tanto institucionales como partidistas para ello. Pues dicha formalización le daría fuerza a una lucha (sistemáticamente ignorada por el Estado) que busca transformar el orden jurídico para que se reconozcan ante la Ley aquellas uniones que no se corresponden con la heteronormatividad imperante.

Pero, en verdad ¿podríamos atribuir esta falta de reconocimiento y esta indisposición a una intención consciente de obstaculizar el avance de esa lucha política? Seguramente Piermattei estaría de acuerdo en que hay más que eso, por ejemplo, en la risa burlona del funcionario al que paradójicamente la pareja acudió en busca de apoyo. Seguir leyendo “Diane y Fernando. Las leyes contra la norma”

Lo impensable, lo imposible, lo decible

Hay cosas que son impensables, en un sentido literal.

Ayer en clase, por ejemplo, le explicaba a un grupo de estudiantes qué se entiende por patriarcado. «Un sistema que asigna roles y posiciones a partir del sexo y el género de hombres y mujeres, y que implica una distribución diferencial del poder entre ambos». Todo iba bien hasta ahí. El problema se presentó cuando retrocedí para aclarar que este «sistema por lo tanto presupone la existencia de esos dos sexo/géneros como si fuesen naturales».

Hiperrealismo (Marcos Zerene) formatbrain_ Seguir leyendo “Lo impensable, lo imposible, lo decible”